Filosofia del Trabajo
(fundamento de la dignidad del trabajo humano)
1.
TRABAJO Y DIGNIDAD HUMANA.
El concepto de persona incluye una
valoración peculiar que se proclama en la expresión: “la dignidad del hombre”.
La persona humana como la “realidad total corpóreo-espiritual del individuo,
que se realiza en la posesión consciente y libre de sí mismo”, exige ante sí y
ante los otros, estima, custodia y realización.
Cada ser humano es un mundo íntimo que
supera y trasciende la sociedad de la que forma parte y la comunicación de su
interioridad con los demás es una prerrogativa exclusiva de su dimensión
espiritual. La consideración de las características y de los fines
esenciales del hombre, conduce a la determinación de las facultades que le son
inherentes y propias en los diversos planos de su actividad para la plena
realización de su destino personal.
Desde esta perspectiva, se realiza una
aproximación al estudio del trabajo humano, incursionando en nuestro derecho
constitucional y tomando como análisis básico que se trata de un derecho humano
innato, inalienable, inviolable e ínsito a la naturaleza del hombre, cualquiera
sea su condición histórica o geográfica, su raza, sexo, edad o situación
concreta en la sociedad. El trabajo humano tiene valor ético dado que quien lo
lleva a cabo es una persona humana, consciente y libre, que decide por sí y es
responsable de sus actos.
El
trabajo es una actividad esencialmente humana. Es acción dirigida al
desenvolvimiento de la libertad y realización.
2. ACTUALIDAD
Nuestra sociedad nos
ha hecho asumir que, esta dimensión que atraviesa toda nuestra vida y la
condiciona poderosamente, sólo se reduce a un empleo. Que todo lo demás no
tiene valor porque no se puede incluir como variable económica.
De esta forma, el sistema económico se ha
apoderado de nuestras vidas, las controla porque dependemos de tal forma del
empleo, que no dudamos en creer que el tenerlo o no, que sea malo o no, depende
de las fluctuaciones del mercado.
Así, disminuida nuestra fuerza, de nuestra
poder de creación y de la vocación, no interesa ni tus ideas, ni tus intereses,
ni tu imaginacion… si eres de esos que ahora llaman “afortunados” por tener
empleo, tienes que aceptar lo que te ofrecen. No interesa ni lo que pienses, ni
lo que sientes ni mucho menos lo que puedas ofrecer de ti mismo. Primero la
empleabilidad y luego hablamos.
Aceptamos con total naturalidad esta
situación. Nos han convencido de que esa manera de funcionar la economía es la
correcta, que nos cuesta ver el horizonte. Nos han hecho agachar la cabeza y a
expensas de una gráfica.
Debemos replantear nuestras vidas desde la
dignidad que nos da el trabajo. No se trata sólo de un problema de organización
laboral, sino de afrontar el modo de organizar nuestra propia vida.
Dediquemos un momento a pensar si somos sujetos de nuestra
propia vida o ¿son otros quienes nos la construyen?

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