EL SECRETO DEL TRABAJO
- Ética mente, es fundamental en una persona que hace ejercicio de su profesión tener las competencias necesarias para el cargo o función que desempeña. Un profesional no debe postularse ni asumir encargos o tareas para las cuales no tenga ni el conocimiento, la experiencia o la debida preparación. Un psicólogo, por ejemplo, no puede ejercer de abogado.
- La información a la que se tiene acceso en razón del cargo o la función que se desempeña debe ser manejada con suma discreción por el profesional, bien ante el personal de la empresa, bien frente a todos aquellos individuos externos a esta. En ocasiones, hay información confidencial que puede afectar o dañar los intereses de la propia empresa, por eso, un buen profesional será discreto y actuará de acuerdo a las responsabilidades de su función.
- La información que llega a manejar una persona por razones del ejercicio de su profesión debe ser guardada con celo y cautela, pues está amparada y protegida por la ley dentro de lo que se conoce como secreto profesional. Ejemplo de ello lo constituyen los médicos, psicólogos o abogados.
- El respeto entre colegas es fundamental en el ejercicio de cualquier profesión. Un buen profesional no debe desacreditar, insultar, molestar o engañar a sus propios colegas o a otros profesionales. Al expresarse sobre estos debe hacerlo con respeto y consideración.En el ejercicio de nuestras funciones siempre tendremos acceso a información, contactos, influencias o recursos.
- La utilización antitética de cualquiera de estos medios pueden derivar en comportamientos corruptos o deshonestos, como el manejo de dinero ajeno, la manipulación de personas, informaciones o datos, el robo y el fraude, comportamientos, todos ellos, con graves consecuencias legales.
AUTORIDAD Y LIBERTAD
La relación entre autoridad y libertad es un problema que es enmascarado y su solución evadida, cuando se introduce la idea de que los respectivos campos, en los cuales ellas operan, están separados. En efecto, la autoridad corresponde a la estabilidad de las organizaciones sociales por medio de las cuales los individuos reciben dirección y apoyo; mientras que la libertad individual corresponde a las fuerzas por medio de las cuales el cambio es intencionalmente introducido.El punto que requiere constante atención es la unión última y orgánica de las dos: de la autoridad y de la libertad, de la estabilidad y del cambio. La idea de alcanzar una solución por medio de la separación, en vez de hacerlo por medio de la unión, engaña y frustra el propósito (mismo) cada vez que se actúa a partir de ella. La difundida adopción de esta falsa y engañosa idea es un poderoso factor contribuyente al estado actual de confusión del pensamiento imperante en el mundo.
El sentido genuino de la formula que divide y reparte el campo total de la vida humana y la acción entre la libertad y la autoridad, se ha de encontrar, no en sus declaraciones teóricas, sino en su relación con los acontecimientos históricos de los últimos siglos. Como una formula puramente teórica, su pretensión de poseer una validez inherente y aplicación universal, me parece a mí absurda. Pero cuando la fórmula se toma como si fuera el registro de un período histórico, el caso es diferente.
La fórmula alcanza entonces el significado de un símbolo de las crisis distintivas de la civilización occidental de los siglos recientes; se hace representativa de una gran lucha histórica. En su carácter dual, la fórmula expresa, de un lado, la decadencia de las instituciones que una vez ejercieron influjo sobre la mente y la conducta de los hombres; del otro, señala el surgimiento de nuevas fuerzas sociales e intelectuales.
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